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Imagina una catedral excavada en una mina de sal, a unos 180 metros bajo tierra, con cruces gigantes talladas en la roca e iluminada con luces de colores. Eso es la Catedral de Sal de Zipaquirá, y fue la primera excursión de nuestro viaje por Colombia.

La visitamos el 9 de julio, nuestro primer día completo en el país, con nuestros dos niños de 3 años y de 10 meses. Fue un acierto: es una visita espectacular, cómoda y muy fácil de hacer en el día desde Bogotá.

Qué es la Catedral de Sal de Zipaquirá

Zipaquirá es un pueblo a unos 50 kilómetros al norte de Bogotá, conocido desde siempre por sus minas de sal. Dentro de una de ellas, los mineros construyeron un santuario, y en los años 90 se inauguró la catedral actual, mucho más grande y preparada para recibir visitantes.

Hoy es uno de los lugares más visitados de Colombia. No hace falta ser religioso para disfrutarla: es una obra de ingeniería y de arte impresionante.

A la entrada del parque de la Catedral de Sal
A la entrada del parque de la Catedral de Sal

Cómo llegar a Zipaquirá desde Bogotá

Tienes varias opciones:

  • Excursión organizada: la opción más cómoda, sobre todo con niños. Te recogen en el hotel, incluye la entrada y no te preocupas de nada. Por ejemplo, esta excursión a la Catedral de Sal de Zipaquirá.
  • Transporte público: hay autobuses desde el Portal Norte del TransMilenio, aunque con niños pequeños es la opción menos cómoda.

Desde Bogotá hay alrededor de una hora de camino, a veces algo más por el tráfico. Con niños, nuestra recomendación es la excursión organizada: te recogen y te dejan en el hotel, la entrada va incluida y no tienes que preocuparte de nada.

Si quieres aprovechar el día, hay excursiones que combinan Zipaquirá con la Laguna de Guatavita, la laguna de la leyenda de El Dorado: excursión a Guatavita y Zipaquirá.

Qué ver dentro de la Catedral de Sal

La visita se hace a pie por túneles amplios e iluminados. Nosotros llevamos a la peque en el portabebés todo el rato y fue la mejor opción.

Vistas desde la zona de la entrada a la mina
Vistas desde la zona de la entrada a la mina

El Vía Crucis

El recorrido empieza bajando por un túnel en el que se suceden las 14 estaciones del Vía Crucis. Cada una es una pequeña capilla excavada en la sal, con una cruz tallada y una iluminación distinta. Ves cruces en relieve, cruces huecas y juegos de luz muy bonitos.

Una de las cruces iluminadas del Vía Crucis
Una de las cruces iluminadas del Vía Crucis
Estación del Vía Crucis tallada en la sal
Estación del Vía Crucis tallada en la sal

La nave principal

Al final del descenso llegas a la nave principal, el gran espacio de la catedral. Las dimensiones impresionan: techos altísimos, bancos para los fieles y una cruz enorme al fondo.

La nave principal de la Catedral de Sal
La nave principal de la Catedral de Sal
Dentro de la catedral con los peques
Dentro de la catedral con los peques

Más rincones

Por el camino encontrarás también una reproducción de La Última Cena tallada en la sal y una zona con tiendas y cafeterías bajo tierra, ideal para hacer una pausa.

La Última Cena, en una de las galerías
La Última Cena, en una de las galerías
La zona de tiendas, bajo tierra
La zona de tiendas, bajo tierra

💡 Consejo: Dentro de la mina hace fresco y hay humedad. Lleva una chaqueta, sobre todo para los niños.

El trenecito y el mirador

Fuera de la mina, el parque tiene un trenecito turístico que recorre la zona. La locomotora tiene cara, como la de los dibujos animados, así que con niños pequeños es un éxito asegurado.

El trenecito del parque, todo un éxito con los niños
El trenecito del parque, todo un éxito con los niños

Desde lo alto del parque hay un mirador con vistas al pueblo y a la sabana. Merece la pena subir antes de irte.

En el mirador, con Zipaquirá al fondo
En el mirador, con Zipaquirá al fondo

El pueblo de Zipaquirá

No te vayas sin dar un paseo por el centro de Zipaquirá. La plaza principal, con su catedral y los edificios coloniales, es muy bonita y está a pocos minutos de la mina.

La plaza principal de Zipaquirá y su catedral
La plaza principal de Zipaquirá y su catedral

Consejos para visitar la Catedral de Sal con niños

  • Ve temprano: a primera hora hay menos gente y la visita es más tranquila.
  • Portabebés mejor que carrito: dentro de la mina es mucho más práctico.
  • Calcula unas dos horas para la catedral, más el tiempo para el tren, el mirador y comer.
  • Compra las entradas con antelación en temporada alta o reserva una excursión que las incluya.
  • Lleva abrigo: bajo tierra la temperatura es más baja que fuera.

Precio de la entrada a la Catedral de Sal

Según la web oficial, la entrada general de adulto cuesta 75.000 pesos colombianos para residentes nacionales y 125.000 para extranjeros, con un descuento de 15.000 pesos para jubilados en ambos casos. También hay tarifas premium con más experiencias incluidas. Puedes consultarlas todas en las tarifas oficiales de la Catedral de Sal.

Si prefieres llevarla resuelta desde casa, puedes comprar la entrada a la Catedral de Sal de Zipaquirá o reservar directamente la excursión desde Bogotá, que incluye el transporte.

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Sobre el autor

Jorge, de Zaragoza y afincado en Tarragona, creador de Los Viajes de JJ. Con su mujer Ljuby ha viajado por más de 30 países y cuenta sus rutas, guías y excursiones en el blog.

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