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El Eje Cafetero fue la parte más tranquila y verde de nuestro viaje por Colombia. Después de Bogotá y Medellín tocaba campo, aire libre y un ritmo más pausado, y eso es justo lo que encontramos entre cafetales, palmas de cera y pueblos de colores.

Viajábamos con nuestros hijos de 3 años y de 10 meses, así que la ruta la pensamos mucho en ellos. Aquí te cuento qué hicimos y qué nos gustó más.

Cómo llegar y moverse por el Eje Cafetero

Volamos de Medellín a Pereira con LATAM. Es un vuelo cortito y bastante económico, y te ahorras muchas horas de carretera de montaña, que con niños se agradece.

La peque, lista para el vuelo al Eje Cafetero
La peque, lista para el vuelo al Eje Cafetero

En el Eje Cafetero alquilamos un coche, y para esta zona lo recomiendo totalmente. Los sitios están dispersos, entre pueblos y fincas, y con coche propio vas a tu ritmo, paras cuando los niños lo necesitan y no dependes de horarios.

💡 Consejo: Si no quieres conducir, en Salento salen los famosos jeeps Willys hacia el Valle de Cocora desde la plaza principal.

Dónde dormir: una casa en mitad del campo

En vez de un hotel, alquilamos una casa rural en mitad de la nada, rodeada de verde. Muy tranquila, con hamaca, y perfecta para descansar después de cada día. Eso sí, estaba bastante apartada, así que solo la recomendaría si tienes coche.

Descansando en la hamaca de la casa
Descansando en la hamaca de la casa

💡 Consejo: Si buscas algo más práctico, alójate en Salento o Filandia. Tendrás restaurantes y ambiente a un paso, y estarás cerca del Valle de Cocora.

El Valle de Cocora

El Valle de Cocora es la imagen más famosa del Eje Cafetero, y verlo en persona impresiona. Es un valle verde lleno de palmas de cera, el árbol nacional de Colombia, que pueden superar los 50 metros de altura. Parecen palmeras dibujadas por un niño, altísimas y finísimas, plantadas en mitad de las montañas.

Las palmas de cera del Valle de Cocora
Las palmas de cera del Valle de Cocora
La entrada al Valle de Cocora
La entrada al Valle de Cocora

La caminata con niños

Hay una ruta larga que recorre todo el valle, pero con niños pequeños hicimos la caminata corta, que llega hasta las zonas de palmas y los miradores. Llevamos a la peque en el portabebés y el mayor fue andando, a ratos a hombros. Fue perfecta para ellos: bonita y con muchas paradas para fotos.

A hombros por el camino del Valle de Cocora
A hombros por el camino del Valle de Cocora
En familia entre las palmas de cera
En familia entre las palmas de cera

Por el camino nos cruzamos con caballos pastando, y al principio del valle el mayor pudo dar un paseo en poni, guiado por un señor del lugar.

Caballos pastando en el Valle de Cocora
Caballos pastando en el Valle de Cocora
El paseo en poni del peque
El paseo en poni del peque

Los miradores

En el valle hay varias fincas con miradores preparados para hacer fotos, como unas alas gigantes con el valle detrás o una enorme mano de piedra. Algunas cobran una pequeña entrada, pero las vistas desde arriba merecen la pena.

Las alas del mirador, con el valle de fondo
Las alas del mirador, con el valle de fondo
La escultura de la mano, en uno de los miradores
La escultura de la mano, en uno de los miradores
Un descanso en el mirador
Un descanso en el mirador
Vistas del valle desde lo alto
Vistas del valle desde lo alto

💡 Consejo: Ve por la mañana: por la tarde suelen entrar nubes y es más fácil que llueva. Lleva calzado que se pueda manchar, porque el camino puede tener barro.

Si prefieres hacerlo con guía o a caballo, estas son algunas opciones:

Salento

Después de Cocora comimos en Salento, el pueblo más conocido del Eje Cafetero. Tiene casas de colores con balcones de madera, una plaza muy animada y la Calle Real, llena de tiendas de artesanía y cafeterías.

La plaza principal de Salento y su iglesia
La plaza principal de Salento y su iglesia
Las letras de Salento, en la plaza
Las letras de Salento, en la plaza
Comiendo en Salento después del Valle de Cocora
Comiendo en Salento después del Valle de Cocora

Una de las fotos que más nos gustan de ese día es la de la peque comiéndose un helado en la plaza de Salento. Ya lo ves en su cara.

Helado en la plaza de Salento
Helado en la plaza de Salento

Comimos en Donde Laurita, un restaurante de comida tradicional donde comimos muy bien: yo me pedí una bandeja paisa, el plato más contundente de la cocina colombiana, y Ljuby un plato típico con yuca.

La bandeja paisa de Donde Laurita
La bandeja paisa de Donde Laurita
Comiendo en Donde Laurita
Comiendo en Donde Laurita

Filandia, y dónde mejor comimos de todo el viaje

Filandia es el otro gran pueblo del Eje Cafetero, más tranquilo que Salento pero igual de bonito, con sus casas de colores y sus calles en cuesta.

La iglesia de la plaza de Filandia
La iglesia de la plaza de Filandia
Casas de colores y puestos en las calles de Filandia
Casas de colores y puestos en las calles de Filandia
La plaza de Filandia con la bandera de Colombia
La plaza de Filandia con la bandera de Colombia

Por sus calles todavía circulan las chivas, los autobuses de colores típicos de la zona.

Una chiva, el autobús de colores típico del Eje Cafetero
Una chiva, el autobús de colores típico del Eje Cafetero

Aquí está el restaurante donde mejor comimos de todo el viaje: La Cocina de la Loca. Si pasas por Filandia, no te lo pierdas.

Ljuby pidió trucha y yo una carne cocinada a baja temperatura con salsa barbacoa que estaba deliciosa. Los helados y los postres, también buenísimos. Y el trato, de diez: el dueño, que se llama Jorge como yo, había vivido en España y fue simpatiquísimo con nosotros.

El Parque del Café

El Parque del Café está en Montenegro, en el Quindío, y es un parque temático dedicado a la cultura cafetera. Tiene atracciones, un teleférico, cafetales y un espectáculo de bailes típicos.

En la entrada del Parque del Café
En la entrada del Parque del Café

Te voy a ser sincero: si no vas con niños, no merece la pena. Viniendo de España no es nada del otro mundo. Pero con niños es otra historia: el mayor se montó en varias atracciones, la peque disfrutó del carrusel y pasamos un día redondo en familia.

La peque en el carrusel
La peque en el carrusel
Una de las atracciones del parque
Una de las atracciones del parque

El teleférico cruza el parque por encima de los cafetales y es una forma muy cómoda de moverse de una zona a otra.

El teleférico del Parque del Café
El teleférico del Parque del Café
Cafetales dentro del parque
Cafetales dentro del parque

Uno de los momentos estrella es el espectáculo de bailes sobre la cultura cafetera. Colorido, alegre y con mucho ritmo.

El espectáculo de bailes del Parque del Café
El espectáculo de bailes del Parque del Café
Esperando el comienzo del espectáculo
Esperando el comienzo del espectáculo
Entre sacos de café
Entre sacos de café
Las letras del Parque del Café, con vistas al valle
Las letras del Parque del Café, con vistas al valle

Una finca de cacao: El Turpial

Una de las experiencias que más disfrutaron los niños fue la visita a El Turpial, una finca familiar donde elaboran cacao. La encontramos en Google Maps porque tenía muy buenas valoraciones, y los propios dueños nos contaron que la gente los encuentra así. Está en la zona rural de Pereira, en Risaralda, y fue lo último que hicimos en Colombia, la mañana del 19 de julio, antes de coger el avión por la tarde.

Los peques se lo pasaron en grande. Es una visita sencilla, cercana y auténtica, de esas que no salen en las guías.

La visita la guían los propios dueños y dura unas dos horas y media. Primero se recorre la plantación de cacao, un sendero entre árboles frutales y pájaros, y después hay un taller de chocolate en el que ves todo el proceso del grano (tostado, descascarillado y molido) y cada uno se fabrica su propia tableta para llevársela a casa.

El cacaotal de la finca El Turpial
El cacaotal de la finca El Turpial
Mazorcas de cacao en el árbol
Mazorcas de cacao en el árbol
Los granos de cacao, listos para tostar
Los granos de cacao, listos para tostar
Preparando el chocolate en el taller
Preparando el chocolate en el taller
Las vistas desde la finca
Las vistas desde la finca

💡 Consejo: Hay que reservar con al menos 24 horas de antelación: es un tour familiar y no aceptan visitas sin cita. Como referencia, la tarifa directa es de 70.000 pesos colombianos por adulto y 35.000 para niños de 5 a 12 años; los menores de 5 no pagan. Confirma el precio al reservar.

Puedes reservar en la web oficial de la finca o directamente en Civitatis: visita a la finca de cacao El Turpial Feliz.

El Jardín Botánico del Quindío y su mariposario

Otro plan que funcionó de maravilla con los niños fue la visita al Jardín Botánico del Quindío, en Calarcá, famoso por su mariposario. Nos enseñaron un truco para que las mariposas se posaran en un dedito, y los peques alucinaron. De esas experiencias sencillas que recuerdan durante meses.

Una mariposa monarca en el mariposario
Una mariposa monarca en el mariposario
Una mariposa malaquita posada en el dedo
Una mariposa malaquita posada en el dedo
Con una mariposa en la mano
Con una mariposa en la mano
Un colibrí en su bebedero
Un colibrí en su bebedero
Vistas del Jardín Botánico del Quindío
Vistas del Jardín Botánico del Quindío

El café del Eje Cafetero

Estás en la tierra del café, así que pruébalo. Fuera de los hoteles lo encontramos exquisito. Curiosamente, el de nuestros hoteles en Bogotá y Medellín nos pareció malísimo. Si eres cafetero, no te fíes del desayuno del hotel y busca una buena cafetería.

Si quieres aprender cómo se cultiva y se tuesta, puedes visitar una finca cafetera, por ejemplo con esta visita a una finca cafetera en Salento.

Nuestra ruta por el Eje Cafetero

  • Día 1: vuelo Medellín – Pereira, recogida del coche y llegada a la casa.
  • Día 2: Parque del Café.
  • Día 3: Valle de Cocora por la mañana y Salento por la tarde.
  • Día 4: Filandia y comida en La Cocina de la Loca.
  • Día 5: finca de cacao El Turpial por la mañana y vuelo de Pereira a Bogotá por la tarde.

Ese último día, además, se jugaba la final del Mundial, y la vimos en el aeropuerto. Todo el mundo, menos los argentinos, iba con España. Coincidimos con una pareja de Huesca y algunos españoles más, y lo vivimos a lo grande. Eso sí, el gol de Ferran nos pilló ya dentro del avión: nos proclamamos campeones justo en el momento de despegar. Un final de viaje imposible de olvidar.

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Desde Bogotá, nuestro viaje continuó en Bolivia: aquí tienes qué hacer en La Paz y nuestra guía para viajar a Bolivia.

Más de nuestro viaje: viajar a Colombia con niños, Medellín con niños y qué ver en Bogotá.

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Sobre el autor

Jorge, de Zaragoza y afincado en Tarragona, creador de Los Viajes de JJ. Con su mujer Ljuby ha viajado por más de 30 países y cuenta sus rutas, guías y excursiones en el blog.

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